«El médico me ha dicho que haga Pilates (y a ser posible en máquinas)»: ¿Por dónde empiezo sin ponerme en riesgo?
Si en tu última visita al médico te han soltado el clásico «Tienes que empezar a hacer Pilates para esa espalda», lo más seguro es que te hayas puesto a investigar… y te hayas topado con un aluvión de fotos y vídeos de máquinas aparatosas con muelles, correas y plataformas móviles.
Está claro: el Pilates en máquinas está súper de moda. Se ve sofisticado y parece muy completo. Pero si tu objetivo principal es quitarte dolores, cuidar tus articulaciones y recuperar agilidad de forma tranquila y sin sobresaltos, tenemos una buena noticia que darte: el Pilates Suelo (el de toda la vida, con tu colchoneta) es el camino más seguro, sensato y agradecido para empezar.
Te contamos por qué ir pasito a pasito sobre la colchoneta es lo mejor que puedes hacer por tu cuerpo.
1. Tú llevas el mando (sin muelles ni tirones raros)
Las máquinas de Pilates son maravillosas, pero funcionan con muelles y resistencias que, si no estás acostumbrada, pueden dar pequeños tirones o exigirte posturas para las que tu cuerpo aún no está preparado.
En la colchoneta, la única «fuerza» con la que juegas es la de tu propio cuerpo y la gravedad. No hay nada que te empuje ni te acelere. Eso significa cero riesgo de darte un susto, forzar de más o hacerte daño en un mal gesto.
2. Aprendes a construir tu propia «faja natural»
Cuando el médico te manda a Pilates, en realidad lo que quiere es que refuerces toda la musculatura que envuelve tu columna y sostiene la tripa y las lumbares (lo que en Pilates llamamos centro o core).
En la colchoneta no tienes el «apoyo» de una estructura externa, así que es tu propio cuerpo el que aprende a activarse para mantener la postura. Y eso es puro oro para tu día a día: ese aprendizaje es el que hará que luego te agaches a coger una bolsa de la compra o a barrer sin que la espalda te pase factura.
3. Menos jaleo técnico, más atención a ti
Seamos sinceras: cuando una llega por primera vez a una clase de máquinas, entre ajustar los muelles, enganchar las cintas y entender hacia dónde se mueve la plataforma, es fácil despistarse de lo importante.
El suelo es mucho más amable y agradecido. Te permite centrarte en lo que de verdad importa: respirar bien, sentir cómo se estira tu espalda y moverte a tu ritmo. Además, permite adaptar cada ejercicio en un segundo si ese día te molesta un poco más la rodilla o el cuello.
4. Te devuelve la confianza en tu cuerpo
A veces, cuando nos duele algo, nos da miedo movernos por si empeoramos las cosas. El trabajo en suelo te demuestra, desde el minuto uno y de forma muy progresiva, que tu cuerpo sigue siendo capaz de mucho más de lo que creías, devolviéndote la agilidad y las ganas de moverte sin dolor.
Preguntas típicas antes de dar el paso
«Mi médico me dijo explícitamente «máquinas», ¿pasa algo si hago suelo?»
¡Para nada! Los médicos recomiendan el método Pilates por sus enormes beneficios para la postura y la columna. Empezar en suelo es simplemente el paso previo inteligente para adaptar tus músculos antes de someterlos a resistencias mecánicas. Tu médico lo que quiere es que cuides tu espalda de forma segura.
«¿Y si no estoy nada en forma o me cuesta agacharme?»
Precisamente por eso se trabaja en grupos reducidos. En la colchoneta todo se adapta con cojines o pequeñas cuñas para que estés completamente cómoda en cada posición. Nadie te va a pedir que hagas malabarismos.
Da el primer paso a tu ritmo
Si tu médico te ha dado el «empujoncito» que necesitabas para empezar a cuidarte, nos encantará acompañarte en el proceso de la forma más tranquila, segura y adaptada a ti.
¿Te apetece probar? Ven a conocernos, nos cuentas qué te ha dicho el médico y preparamos tu primera sesión para que compruebes lo bien que le sienta a tu espalda.
